Letras tu revista literaria

domingo, 6 de marzo de 2011

Margaritas a los cerdos

Sé que los cerdos devorarán las margaritas que les pueda echar, pero siempre me queda la esperanza de que alguna de ellas resurgirá de entre el fango para mostrar su belleza por la que los cerdos quedarán cegados para siempre y su ignorancia extinguida en pos del conocimiento...


sábado, 26 de febrero de 2011

De las estatuas

El silencio de las estatuas de sal,
perturbaba mi memoria.

El deseo se evaporaba

como un brillante recuerdo

acuoso que,

definitivamente,

se había diluido

en la trama y urdimbre

del pozo del tiempo.


lunes, 14 de febrero de 2011

Atardeceres en la tierra de Mansor

Fotografía E. de Juan


I



En las tardes que contemplo,

sentado en una duna,

caer el sol en el horizonte,

miro la línea que separa

la tierra del cielo,

y pienso que cerca,

caen bombas asesinas,

que arrebatan la vida a miles de inocentes.



Bombas que distribuyen metralla

sin escrúpulo alguno.



El sol se tiñe de rojo,

rojo sangre, rojo inocente,

rojo penetrante, rojo doliente.



II



La línea del horizonte separa el cielo de la tierra

como separan a los hombres las ideologías y las religiones;

niños agnósticos

contemplan cómo se extinguen sus vidas.



El cielo sangre,

violeta luz, violenta bandera,

violenta mirada de inocentes niños.



Occidente, mal padre,

mala madre que castigan

con destrucción, dolor y destierro.



El valor de la vida en manos de hombres oscuros,

que venden óbitos como acciones de empresa.

Cada segundo la muerte cotiza al alza.



III



Cada segundo miles de seres fenecen,

cada segundo quedan abandonados

a la deriva los niños de la guerra.

Niños que verán sucumbir sus vidas,

sin entender por qué razón les castigan.

Niños de miradas tristes,

llanto amargo y rostros compungidos,

son las victimas de la tiranía

de adultos enfebrecidos por el poder,

que todo lo corrompe y corroe.



La paz no debe sustentarse de soldados,

de armas, de dolor y desolación,

sino de poemas y amor.



IV



La paz ha de alcanzarse con la lira

del pensador, y la música del trovador,

con balas, pero balas de corazón.



Balas solidarias, balas abrazos,

balas abrigo, balas medicina, balas comida, balas justicia, balas amor.



El niño inocente contempla el ocaso

con los ojos llenos de lágrimas.



El holocausto se ensaña con su vida.



Inocentes hijos de la guerra.



Las bombas que occidente

fabrica y lanza sobre su mundo

destruyen su esperanza,

condenando al llanto su sonrisa.



V



El cielo teñido de rojo,

los inocentes caídos.



Miradas tristes

afilan su venganza.



Un grito unísono

rasga el cielo.



El hombre poderoso

también siente miedo.



El sol teñido de rojo

sobre el horizonte.



Una boca grita

con las voces de millones de afligidos.



Balas solidarias, balas abrazos,

balas abrigo, balas medicina, balas comida, balas justicia, balas amor.


Del poemario 13 Náufragos, publicado por Letras Uruguay

domingo, 6 de febrero de 2011

Restos I


Yo soy un resto

de unas piernas

y unos brazos,

y no me queda tronco

donde asentar la cabeza.



Yo soy el náufrago

que se estrella cada noche

en esas playas de blanca arena.



Yo soy pedazos rotos de una esperanza.



La barca se hunde,

caemos a un inexplicable vacío

donde reina una tenebrosa oscuridad.



Yo soy el sol de rayos encendidos.

Del poemario 13 Náufragos

sábado, 29 de enero de 2011

Poema en el tintero


Fotografía E. de Juan
 Cuando no hay poemas que escribir, cerrar los párpados y esperar que una lluvia de versos caiga sobre el patio de tus ojos, es como...
...un último intento bajo la luz del candil...
...a las afueras de un pueblo, bajo la higuera milenaria sospecho que tus ojos ya llovieron.

domingo, 23 de enero de 2011

*La meteorología…

Foto, E. de Juan


La principal preocupación

de hoy

es qué tiempo va hacer mañana.



Tras el parte meteorológico

que tres arpías

en la mesa de al lado

mutuamente se han dado,

la miseria, el hambre y la guerra,

siguen haciendo agonizar

una buena parte de un mundo

al que ellas, las arpías,

no pertenecen.



La principal preocupación

de estos tiempos:

¡Qué frío, qué calor o qué mal tiempo hace hoy!



Y como un dios el meteorólogo

afila los cuchillos oxidados

como un aprendiz de futurólogo.





*De Cuaderno de la huida, poemario inacabado del autor del presente Blog

sábado, 15 de enero de 2011

Como hormigas oxidadas


Fotografía E. de Juan

Escritura automática

Río de ardiente lava

Brota de la mano

Que dormita con la pluma

Y el bolígrafo

Para escribir palabras

Que acierten o no

A contar algo.



El tren sigue ululando

Cual Búho en su atalaya

Y a lo lejos se divisan

Los ojos de la tormenta

Que, amenazadores, truenan.



La mano duerme

Como un niño recién nacido

Y en los dedos cien hormigueros

Han construido

Millones de hormigas

Afanadas en detener el verso.



Hierro, más moho en los recuerdos

De cuchillos oxidados.





Poema del poemario Cuaderno de la huida

viernes, 7 de enero de 2011

Calla que el tiempo está dormido

He visto jugar a los cíclopes,

He oído cantar a las ranas

Bajo el mismo cielo

Estrellado,

Donde dormitaba el tiempo

Esperando ser despertado

Por los rosados dedos de Aurora.


Letanía de cuchillos oxidados…

jueves, 30 de diciembre de 2010

¿Quién va?

En ti las horas se consumen, y ahora formas parte de mi vida consumiendo las mías...

viernes, 24 de diciembre de 2010

13 náufragos, de Salvador Moreno Valencia



Embarque
Embarcar es la meta. Todos sus ahorros, fruto de años, los invierten en el sueño de llegar al otro lado: la tierra prometida.

Son miles los que arriesgan sus vidas; mujeres, niños, y hombres que desesperadamente buscan un lugar donde se les trate dignamente. La mayoría de ellos conocen lo que van a encontrar porque lo han oído, e incluso, algunos, lo han visto.

El mar está lleno de cadáveres, pero parece que a nadie le importa. Europa tiene la actitud hipócrita y cínica de mirar hacia otro lado, o, todavía peor, destinar millones de euros a la construcción de muros, a la vigilancia de las costas y a la deportación.

Pese a las dificultades, la desesperación de los seres humanos que arriesgan la vida en la travesía, es mucho más terrible que las murallas a las que habrán de enfrentarse, primero serán las físicas, luego, las peores de ellas, las psíquicas: la intolerancia, el odio, el desprecio…

Con este poemario de los 13 náufragos quiero aportar mi granito de arena, para que no caigan en el olvido los miles de seres que desaparecen cada día en el mar por alcanzar un sueño.

Que ningún hombre en la tierra se defina como ilegal, o sin papeles. Todos hemos nacido en esta tierra, y de ella debemos vivir, y en ella debemos compartir los bienes, y en ella debemos luchar para que la igualdad entre los hombres sea un hecho, no una falacia.

Para que se respeten los derechos humanos en todo el planeta, gritemos ¡BASTA!, unámonos en pos de la paz, la justicia, la libertad. Caminemos hacia la humanización, no hacia la animalización.

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Leer el poemario completo en Letras Uruguay

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