Letras tu revista literaria

sábado, 16 de marzo de 2013

La mañana que gira en la memoria del poeta






Los amantes hacia la mañana
caen desnudos bajo la sábana,
se sienten libres a pesar de los arpegios
que modelan las notas musicales
enlazando sus cuerpos.

No hay acorde sin que caiga la luz,
tras la persiana
un mundo bajo el manto de satén
se abre sobre los turgentes pechos de la ninfa
modelados por las caricias del
pez, que fue, la sombra
de lo que hoy es: él.

Cae la fina lluvia
como una leve caricia
atravesando la ensenada del vientre de Érato,
el poeta escucha el palpitar
en el horizonte de sus senos,
baja el aeda cual Zeus a las grutas prohibidas
por el creacionismo
y allí cae rendido
ante el profundo abismo
por el que un día, ya lejano,
asomaron sus ojos
para vislumbrar el
eléctrico azul del cielo infinito
al que se asomaba
con su lira amorosa Érato
para realizar su hechizo.


Poema libre sin poemarioescrito en una mañana neblinosa en Playa Diablo, Uruguay, 1999, por Salvador Moreno Valencia.


sábado, 9 de marzo de 2013

C y las caricias del sueño




I

X y A se hicieron amigas
porque yo andaba con C y
una amiga suya
despiadada e insatisfecha.

Estuvimos todo el día en aquel bar,
bebimos, bebimos,
algunos, incluso, comimos.

El vino comenzó a poner
gotas brillantes en algunos tejados;
al mío se subió temeraria
una veleta con forma de flor;
pero otras (veletas), en forma de gallinas
deshojaron sus trémulos
pétalos rojos.

II

A C la conocí en la calle;
iba algo perdida
se dirigió a mí
y preguntó dónde estaba
tal calle.

En ella estamos, respondí.
Voy al número 13 dijo C
y yo, sorprendido, dije:
yo también voy al trece.

C, sin salir de su asombro preguntó:
¿Vamos juntos?
Sí, ya que vamos, vamos, sonreí yo.

III

No me quedé con C
decidí gastar mis últimos
cartuchos
de bar en bar
observando como un degenerado
pervertido
a niñas monas de catorce años
vestidas como prostitutas
en alguna ocasión, icluso,
conseguí llevarme a la cama
a alguna de diecisiete.

Pero, no, no nos quedamos C y yo;
nuestra relación se limitó
a esporádicas cartas vía email, y
a vernos una vez cada dos años.

C, viajaba…, yo tras tanto navegar
y naufragar
llegué a puerto firme
y ahora soy un náufrago
rehabilitado.

IV

¿Qué hubiera sido de nuestras vidas?
Sí, la de C y la mía…, es ridículo pensarlo.
La vida es un continuo ir y venir,
un girar eterno en el que siglos antes
o siglos después,
C y yo quizá volveremos a encontrarnos.

Somos viajeros errantes
en estas dimensiones conocidas,
pero sabemos el secreto,
conocemos la puerta por la que se sale de ellas.

V

Vestido estaba el ocaso,
al alba, más tarde, cantaron
unos republicanos
en la casa del Che;
un poeta y un periodista
se largaron con A y X.

La amiga insatisfecha y despiadada de C
compró algunas anfetaminas
y se piró con el camello que se las vendió.

Yo desperté en un coche desconocido,
allí tan sólo estaba yo, bajo un árbol que me cobijaba
con su frondosa sombra,
y el recuerdo imborrable de la presencia de C
que se mostraba como un espejismo.

VI

Subí las escaleras del otoño
y bajé raudo hacia el agujero
del frío invierno
donde me refugié
en los brazos de la madurez
de E.

Luego las flores despertaron
del letargo y el hechizo
rompió la llave
del corazón de E.

Volví a bucear
en las oscuras y vacuas
aguas de la calle, de los bares
y de las ausencias
donde seres femeninos extendían
sus brazos hacia mí
como lujuriosas arpías
dispuestas a devorarme.

VII

C, volaba en aquel momento
hacia algún país exótico
cobrando su óbolo de azafata.

Yo, planeando a ras de suelo
fui a aterrizar, casi sin voluntad,
desequilibrado por los hechizos
del dios Baco,
a los brazos de L.

Un gato ronroneó, una tarde,
en el alfeizar de alguna ventana,
luego, el desequilibrista por equilibrar,
abrió la puerta y la gata que maullaba
en ella entró para arrancarme
a zarpazos mi maltrecho corazón.

VIII

Y C seguía volando
de isla en isla
cobrando su óbolo de azafata.

Una tarde, estando ya
en mis primeros escarceos
con Baco, ya ebrio
y esperanzado,
C se hizo tan real como mis ojos,
mis labios o mis manos
que se abrieron para abrazarla.

C ya soñaba
en el corazón del hombre
que a su lado estaba,
un tal T.

I venía por las tardes
tomaba café con sus amigas
y me miraba, o más bien,
me devolvía las miradas
que yo le ofrecía: lascivas,
iracundas y plenas de pasión
como gatos en celo escupiendo
maullidos y arrumacos
provistos de sus armas
al filo de un tejado.

Volé por una tarde
en los brazos de I,
luego, más tarde
cuando la línea del horizonte
tendió su lazo infinito
sobre los cuellos de ilusos amantes
I se esfumó como lo habían hecho
Antes todas mis amantes.

X

C seguía volando y
cobrando su óbolo
de azafata.

Yo caí en picado
con el único motor, que tengo,
roto, sobre los pechos
dorados y tersos de M
que me enseñó
que la lujuria no es un pecado
sino el mayor de los placeres.

Desperté dos días más tarde
quizá tres, en un coche desconocido
bajo un árbol cuya frondosa
sombra me cobijaba,
con la impresión
de un momento vivido con C
y las caricias del sueño.

Más tarde, vino R a rescatarme con su Amor.
Pero alguien, de repente,
soltó al monstruo
que todo lo devora…


Del poemario Amante cibernética, inédito y sin concluir, escrito por Salvador Moreno Valencia

sábado, 2 de marzo de 2013

A veces es ella



Es a veces ella
-la que nunca
podré poseer-
la que se acerca
sigilosa,
como si anduviera
de puntillas
cual bailarina
-sin tutú-
desnuda,
y me susurra al oído:
-Cuándo quieras amor...
  Y la nota musical
cae precipitadamente
al abismo.

-Cuándo quieras amor:
el vértigo...


Poema del poemario Cuando quieras amor, inédito e inacabado.

 http://www.alvaeno.com/salvabiografia.htm

sábado, 23 de febrero de 2013

La sombra de Narciso





La sombra
del álamo
cual Narciso
se mira en el agua.

El álamo balancea su sombra
sobre el rostro de Narciso.

Narciso escupe
sobre la cristalina
sombra del álamo.

Un profundo
agujero negro
llamado ombligo
engulle a Narciso.

La sombra del álamo
cae sobre el espejo
cristalino del agua.



"De un poemario por escribir y sin título todavía".

viernes, 15 de febrero de 2013

Y la muerte no será más, muerte, tú morirás*




Ella como una sierpe
me observa
con sus catorce ojos
y con sus siete lenguas
modela las palabras
para asestarme
el golpe certero
con el que su triunfo,
una vez más,
prevalezca
sobre la indefensa piel
que acoge mi YO.

Pero muerte, tú también morirás.

“And death shall be no more; death, thou shalt die.
Y la muerte no será más, muerte, tú morirás.”

*Verso de “Sonetos Sacros” X de John Donne, traducido por Ricardo Mena, pág 452 de su libro Ver, comienza

Poema patrocinado por  LetrasTRL Nº. 55-febrero-2013





miércoles, 6 de febrero de 2013

El camino y el tiempo




Sé a dónde va el camino
Por eso lo recorro sin prisa
Deteniéndome a cada flor
A cada árbol
Sabiendo que en el recorrido
Está todo el sentido de mi existencia.

Veo cómo crece mi primogénito
Y me hace preguntas
Como dónde estarás tú cuando yo tenga veinte años
Cuántos años tendrás cuando yo tenga tantos…

Y se detiene, piensa,
Y dice, mejor dejarlo ahora
Y no pensar en ello, porque para entonces
Quizás puede que estés muerto,
Pero para eso, dice, todavía falta mucho tiempo.

Y yo sin palabras respondo: eso espero.

Y sigo por el sendero
Deteniéndome a cada flor
A cada árbol
Sin prisa, pero constante en mi caminar.
Sabiendo a dónde lleva el camino.

Salvador Moreno Valencia, La Luna State 2009

sábado, 26 de enero de 2013

NOS PERDIMOS*

Título: Mujer fetal
Autor: Salvador Moreno Valencia
Medidas 120X120
De la serie "La vida es el momento"
Año de realización 1995


Tus ojos me miraron
Los míos te imaginaron
En el silencio de la noche.

El tiempo sin descuento
Se perdía en el murmullo
De la multitud.

Allí tú, aquí yo
En los días del florido abril
viendo flores muertas en la acera.

El tiempo sin descuento
Borró nuestros ojos
del mapa de nuestras miradas.

Una noche cómo otras,
En las que hombres
Y mujeres salen
A emborracharse y
A desatar los nudos
de la cuerda d
el tedio.

El tiempo sin descuento
Se llevó nuestros besos
Y selló nuestros labios.

Tú me hablabas y las palabras
perdidas con la música
De fondo no llegaban a mis oídos.

Yo añoraba en mis labios
el beso de los tuyos,
Mis brazos en tus brazos,
Mis besos en tu boca.

El tiempo sin descuento
dio paso al amanecer.

El laberinto de mis cadenas
rompió el sueño y desperté
Con la nostalgia de tus labios.

Cierro los ojos y puedo verte
Allí entre seres sudorosos,
Sus cuerpos como barreras
Entre tus labios y
Mi boca.

El tiempo sin descuento
Se llevó tus labios y tus ojos.

El tiempo bandido
Para detenerte y robarte
Un beso de tu boca y una mirada
de tus profundos ojos negros.

* Este poema lo escribí en 1998, y ha permanecido inédito hasta hoy.
Salvador Moreno Valencia