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viernes, 17 de mayo de 2013

Adivina adivinanza



Adivina adivinanza


Dedicado a Annonaria.
Alguien marcó en mis manos,
tal vez hasta en la sombra de mis manos,
el signo avieso de los elegidos por los sicarios de la desventura.
Del poema “La Mala Suerte” de Olga Orozco.

Corre como río subterráneo
Como río subterráneo corre
y como río subterráneo es invisible
a los ojos mundanos.


Adivina adivinanza.

Pasa de mano en mano
con los dedos es contado
y si has llegado hasta aquí
lo habrás adivinado.


Adivina adivinanza.

Bécquer de él dijo
hasta el perro
cuando lo ve baila.

Adivina adivinanza.

Quizás esta máxima
no saliera de la boca
del insigne poeta
y fuera de otro que siempre
llevaba quevedos.


Adivina adivinanza.

Se guarda como tesoro
en cajas fuertes y bancos
te lo pongo fácil
para que sepas de qué estoy hablando.


Adivina adivinanza.

Muchos por él mueren
y muchos otros por él matan.
Da poder al que lo posee
y esclaviza al que de él carece.


Adivina adivinanza.

Si todavía no lo has adivinado
te doy otra pista
que dura poco en los bolsillos
y no mancha.


Adivina adivinanza.

Es el dios de todos los tiempos
es genocida, hiere y mata
asesino, mentiroso, farsante,
y estafador, vende humo,
y a pesar de todo esto
todos los adoran y aman.


Adivina adivinanza.

Por su culpa mueren ancianos y niños
caen mujeres y hombres en la calle
condenados a vagar
por los pagos que no da
este malnacido bicho
que ni de Amor, ni Amistad
ni de Familia entiende.


Adivina adivinanza.

Tantos amores por él fracasaron
tantos amigos por él se perdieron
tantas familias por él
se distanciaron.


Adivina adivinanza.

Si has llegado hasta aquí
y todavía no lo has adivinado
mal parece que no sepas
que esta cosa
embrutece a los humanos.

Escrito por fortuna sin Fortuna pero libre por un tal que se dice poeta, y que obedece sin ser servil al nombre de Salvador Moreno Valencia.

viernes, 10 de mayo de 2013

Náufrago


Náufrago
Y yo, barco perdido bajo cabellos de abras,

lanzado por la tromba en el éter sin pájaros,

yo, a quien los guardacostas o las naves del Hansa 

no le hubieran salvado el casco ebrio de agua,

Rimbaud

NAUFRAGOÓleo / tela80 x 60 cm.2006Autor Sergio Garval

El viento helado de tu boca
que ya ni me nombra
cierra las puertas
que una vez abrimos juntos.

Bajo las escaleras
danzando con los pies del vértigo,
nunca antes estuve tan cerca
del abismo.

Una isla me ofrecen
las hienas de bocas putrefactas.

Un granero, un puente, ofrecen
para dormir
las arpías que afilan sus garras
como las viudas negras
afilan sus cuchillos
para acuchillar a sus infieles amantes.

Ser náufrago sin ahogarse
en el intento
es esfuerzo sobrecogedor,
es la moneda de cambio,
la consecuencia, el castigo
que por mis actos de libertad
unos jueces de pacotilla
han decidido imponerme.

El viento helado de tu boca
que ya ni me nombra
amenaza con arrasar
esta isla
en la que poco a poco
va pereciendo el náufrago.


Escrito en Isla de Slovadar en 1923 por
Eleon Bratques*, traducido al 

castellano por Fielding Jones.

*Eleon Bratques (Bielorrusia 1845, 1936) escribió para un periódico bielorruso 

llamado Nasha Niva, publicado en Vilnius. Entre sus obras se encuentran tres 

novelas: La magia de Príapo; Las acedías; y Cocoskhsakitin en el patibulario; y el 

libro de cuentos Amaneciendo entre cerrojos.

Eleon Bratques procedía de una familia humilde de agricultores, estudió 

periodismo en Vilnius, donde trabajaba como periodista y profesor de literatura.

Desapareció en 1936, y nunca se ha descubierto su paradero, por lo que se le 

dio por muerto en ese año.




miércoles, 24 de abril de 2013

Alfonsina me espera en el Mar



Alfonsina me espera en el Mar

Por todo el daño que pude haber causado
a los seres que más he querido en mi vida.
Espero que sepan perdonarme algún día.



Sé que Alfonsina me está llamando
por eso no me  atrevo a ir a ver al Mar
porque ella me llama desde su fondo.

Suelo tomar distancias entre Él y yo
porque sé que un día enviará
sus sirenas a buscarme.

Pero su llamada es tan fuerte
que no puedo evitarla
y descalzo mis pies en su orilla
depositando en ella
mis pocas pertenencias terrenales:
el D.N.I. para que sepan quién se fue,
unas llaves que no devolví,
otras a las que me aferré
por lo que tras la puerta
que abrían, dejaba:
un hijo de ocho años y una mujer despechada…

Y poco más que un par de libros:
Inventario de derrotas, y Mira los arlequines,
y mi sempiterno
cuaderno rojo
en el que escribo
(poco antes de que
me vengan a buscar
cinco sirenitas que me llevarán):
“Adiós Amor, me voy con Alfonsina”.

Y dejando todo esto sobre la orilla
comienzo mi viaje hacia el Mar
donde cinco sirenitas
me llevarán para abrazar
a Alfonsina.


  

Poema del Poemario por acabar y comenzado a la orilla del Mar, escrito por Salvador Moreno Valencia.

domingo, 21 de abril de 2013

La mano



La mano
Salvador Moreno Valencia


A Rebecka.
A las horas que pasé contigo
Y a las que se fueron sin ti.

Mi mano inquieta
se detiene asiendo
la pluma
que una vez
unos pequeños-burgueses
me regalaran,
se detiene,
la mano ante el papel
en blanco y piensa
la mano;
como un cerebro independiente,
se decide, piensa, la mano
y escribe:

“No soy nada más
que una estúpida
apéndice, y me aterra
la superficie
del papel en blanco…”

Entonces cae, la mano
como cortada de un tajo
sobre la hoja
y vierte su sangre
hecha palabras.

viernes, 19 de abril de 2013

Si Cesária Évora entonara esta canción



Si Cesária Évora entonara esta canción


A Euterpe*
Euterpe, hija de Zeus,
que sueñas con el canto,
y la lira en tus manos
es pura melodía.
Así que mato moscas
y miro por la ventana las golondrinas
que han vuelto,
ella se encierra en el baño
para atrapar sus miedos
a enfrentarse  a mis ojos
color aceituna
que la miran desde el fondo
de los deseos
ese lugar oscuro
y recóndito
donde hace tiempo
sucumbimos.

Pena, compasión,
siento de un ser
insensible ante la música
de
Cesária Évora.

Así que mato moscas
y miro por la ventana
que las golondrinas
han vuelto
no a colgar de mi balcón
sus nidos,
sino de otro balcón
a cuya baranda
se asoma otro amor
que como musa
me inspira y mi invita  a vivir.


*Euterpe (Ευτέρπη, ‘la muy placentera’); musa de la música, especialmente del arte de tocar la flauta.

Del poemario 9 Musas, inédito de Salvador Moreno Valencia.