Aquénó se yergue sobre sus cenizas como Ave Fénix.
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Fotografía de E. de Juan |
Escupiendo
la imagen de un mundo tenebroso
donde la oscuridad se abre camino desde las fauces del monstruo.
donde la oscuridad se abre camino desde las fauces del monstruo.
El fuego
rojo escupido por su boca
destruye paraísos violetas
donde danzaban, alegres, indefensos seres.
destruye paraísos violetas
donde danzaban, alegres, indefensos seres.
Aquénó ha vencido
instado por su egoísmo, su yoismo exacerbado
ajeno a los gritos cierra bocas y oídos con su fuego nuclear,
que tan solo a él le es permitido usar, por su ley.
instado por su egoísmo, su yoismo exacerbado
ajeno a los gritos cierra bocas y oídos con su fuego nuclear,
que tan solo a él le es permitido usar, por su ley.
Seres
inocentes han gritado, pero existe la certeza de que no han sido ni oídos
ni mirados cuando caían como flores muertas sobre las aceras mojadas por la
ácida lluvia, hija del gran ataque nuclear vomitado por las fauces de Aquénó.
(Del Poemario Cuadernos de la huida de Salvador Moreno Valencia)