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Fotografía de E. de Juan |
Sin el incansable tictac la sala parece vacía.
Solo el frío
constante como de nieve eterna
es lo que ella percibe sin el sempiterno tictac.
es lo que ella percibe sin el sempiterno tictac.
Hace tanto
tiempo que no lo recuerda,
ella, taciturna, intentando amueblar el pasado
pero nada parece cumplir ley alguna.
ella, taciturna, intentando amueblar el pasado
pero nada parece cumplir ley alguna.
Ley natural
ni creada por un estúpido homínido
que la redactó para doblegar los espíritus libres como el viento.
El tiempo avanza inexorable e imponentemente
pero ella sueña, sueña sin descanso el tictac,
que la redactó para doblegar los espíritus libres como el viento.
El tiempo avanza inexorable e imponentemente
pero ella sueña, sueña sin descanso el tictac,
El
incansable tictac sin el que la sala parece vacía.
*El título
de este poema ha sido extraído del libro Las
máscaras del amor de Juan Carlos Onetti.
Poema incluido
en el poemario Cuaderno de la huida