Comenzamos una nueva tanda de regalos para los seguidores de este Blog. El día 30 de abril de 2012 todos los seguidores de REFLEXIONES EN EL LIMBO, recibirán un ejemplar de mi novela ASÍ EN EL CIELO en formato digital.
Así que si todavía no eres seguidor del BLOG y quieres la novela, no lo dudes SÍGUEME.
Para hace más amena vuestras visitas iré publicando capítulos de ASÍ EN EL CIELO, los lunes y miércoles hasta el día 30 de abril de 2012, dejando los viernes resevados para el Poema del viernes, valga la redundancia.
HOY EL PRIMER CAPÍTULO DE ASÍ EN EL CIELO:
Así en el cielocomprar
Fotografía de portada: E.de Juan
ISBN: 978-84-613-2096-7
9 horas de lectura Autor: salvador moreno valencia
Categoría: Narrativa
Subcategoría: Novela
N° de páginas: 232
Tamaño: 170x235
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Maquetación: Pegado
I CAPÍTULO DE ASÍ EN EL CIELO
Así que si todavía no eres seguidor del BLOG y quieres la novela, no lo dudes SÍGUEME.
Para hace más amena vuestras visitas iré publicando capítulos de ASÍ EN EL CIELO, los lunes y miércoles hasta el día 30 de abril de 2012, dejando los viernes resevados para el Poema del viernes, valga la redundancia.
HOY EL PRIMER CAPÍTULO DE ASÍ EN EL CIELO:

Fotografía de portada: E.de Juan
ISBN: 978-84-613-2096-7
9 horas de lectura Autor: salvador moreno valencia
Categoría: Narrativa
Subcategoría: Novela
N° de páginas: 232
Tamaño: 170x235
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Maquetación: Pegado
A ella, que todavía
brilla como una estrella
Cialenva Preston
Cialenva Preston
Sobre el color ocre de la pared, a la que le daba la espalda,
se reflejaba la sombra de su exuberante melena. En aquella apariencia su
cabello se agitaba como soplado por un vendaval, pero no era este fenómeno el
que producía tal efecto en aquellas tinieblas, era el producido por el
ventilador que soplaba directamente sobre su rostro en una mañana de agobiante
calor.
Sobre la pared
se reflejaban, a su vez, los rayos que desprendían sus bucles dorados
iluminados por el sol que encendía toda la sala como un enorme foco de potencia
grandiosa. Como si el mismo astro rey naciese en aquella oficina.
La melena,
larga y rubia, ondeaba al viento procedente del ventilador que ponía sonido
aéreo al lugar de trabajo del sheriff, propietario, éste, de aquella pelambre
casi amarilla. En su rostro aniñado había una triste expresión como si desde su más tierna infancia le
viniera a visitar el fantasma de algún capricho nunca alcanzado. Eran sus ojos
pequeños, de color marrón, como dos rajas en una tela de lona.
Tenía como ya he dicho los ojos tan pequeños que de no ser por
el resto de sus rasgos, característicos estos de una ascendencia nórdica,
podríamos decir que alguno de sus antepasados habría sido oriental: quizá un
mongol o un chino o un japonés. Y los cristalinos pequeños adornaban unas
mejillas sonrosadas y redondas. Su boca era algo así como dos líneas paralelas
con la diferencia de su fin, que en los labios acababa con sendos hoyuelos, a
diestro y siniestro, y bajo las mejillas rechonchas. Y luego la barbilla casi
perdida como ausente o como absorbida por una timidez innata, rasgo
indiscutible del carácter de aquel hombre. Pero sólo su barbilla era tímida
porque aquel sheriff era todo lo contrario, él era el antagonista de aquella
barbilla timorata. Y como colofón final para dar a aquella cara un carácter un
tanto divertido estaba su nariz. Una prominencia que se adelantaba a los
acontecimientos, sobre todo los recibidos por las papilas olfativas. Así, aquel
sheriff, podía oler un caso mucho antes de llegar a la escena del crimen o
identificar a los malhechores a varias manzanas desde donde él se encontrara.
Sí, era una peculiar semejanza del pico de un águila, se diría de ésta que era
aguileña pero no era en su totalidad así porque tenía rasgos de otro tipo de
nariz por lo que, incluso, se podría decir que la nariz del portador de aquella
larga y rubia cabellera, motivo de deseo de los indios aborígenes de la tierra
en que olfateaba aquella napia, era mezcla de nariz remachada y aguileña. El
caso es que aquella prominencia podía darse de narices, asomar a algún lugar y
como ya he dicho olfatear a distancia a los irreverentes malhechores.
Pero aquella
mañana en la que la sombra de su pelo ondeaba sobre la pared color ocre viejo,
su eficaz protuberancia mitad águila, mitad remachada no pudo oler lo que se le
avecinaba, debido a un pequeño constipado que todas las primaveras aparecía
enajenando a aquella virtuosidad de lo que en ella era lo más valorado, el
olfato.
Continuará próximo capítulo el lunes día 9 de abril de 2012
Así en el cielo novela de Salvador Moreno Valencia: http://www.alvaeno.com/asienelcielo.htm