En memoria de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús
![]() |
Fotografía E. de Juan |
Ya sin mí estoy
De tal modo me veo
Que ni yo mismo lo creo.
Aquí ya no vivo yo
Seguir haciéndolo no puedo
Sombra de lo que fui
Por qué vivir así
De precario y humillado
Sin respeto a mi persona
Bajo hipócritas deseos.
Soy leal a mis principios
Y a ellos entrego todo
Cómo me pagan ingratos
Disparando sus puñales.
Mis ideas podrán salvarme
Mas se pierde lo esculpido
Por no pulir las mentiras.
Estando ausente de mí
En libre infierno estaré
Sollozando por la herida
Que con vinagre curé,
No me compadezco de mí
Por saber lo que ya sé
Que ni soy, ni estoy, ni seré.
Como pez de plomo,
Apenas respirando,
Bajo las oscuras aguas
Del silencio, del olvido.
¿Qué habrá de ser en la otra orilla?
¿Qué promesas se cumplieron
Por mucho que se jurara?
No habrá cielo ni tierra
Para mirar por mis ojos
Que de los tuyos
No tengo ya el esbozo
Pa pintarlos de tristeza
Amor, pa pintarlos de locura
Amor, pa pintarlos amor de gozo.
Sin mí voy,
Con la esperanza muerta
Por callejones de muerte
Donde me clavaron puñales
Pérfidas y sagradas miradas
Prometiendo el paraíso
Por morder la manzana.
No saldrán de esta suerte
Marinos corrompidos
Por el beso de la muerte
Del mascarón de proa
Donde Venus incita
Al hombre, que bajo la piel
Respira, acabarse con la vida.
Sentiré la sombra
Ausente cuando ya nadie
Recuerde
Ni mi nombre, ni los nombres.
Como ausentes en la nada
Como el beso que se apaga
Bajo sus labios de muerte.
No me compadezco de mí
Por saber lo que ya sé
Que ni soy, ni estoy, ni seré
Para ti, muerte.