Letras tu revista literaria

viernes, 17 de agosto de 2012

Regalo del poemario 13 náufragos

Sigamos con nuestra celebración sobre el aniversario de este Blog, que en septiembre cumple seis años; por tanto, quiero regalaros este poemario titulado 13 náufragos en formato PDF; también lo puedes leer en la revista Letras Uruguay.

Este poemario se lo dediqué a Mansor, un africano que conocí hace unos años, él me relató su éxodo, y en homenaje a él y miles como él, escribí estos poemas.


Más grande que el amor a la libertad es el odio a quien te la quita.

A Mansor, y a todos los que como él realizaron una peligrosa travesía
embarcándose en cayucos para recorrer cientos de kilómetros navegando y arriesgando sus vidas en pos de un sueño: ser hombres libres.




No met... el ded... en el oj...

Polifemo y Galatea de Odilon Redon


Había una vez una isla de cuyo nomb…
En medio de un mar cuyas aguas navega… 
un tal Odise…
En la que nada más que un gigante habita…
Cuidando de sus ove…
Hasta que llegó el hele…
A tocarle las pel…
Y jodién…
El único oj…
Que tení…
Partió hacia su I…
Donde una tal Pené…
Asediada por aman…
En sus contrarie…
Se debatí…

sábado, 4 de agosto de 2012

El poeta dialoga con Baco



¡Bebe, bebe, poeta!
Dialoga con el Dios
de las grandes bacanales,
Habla con tu lengua presurosa,
Rauda, desatada
por las libaciones  del vino.

¡Bebe, bebe, poeta!

Dialoga con Baco
Suelta tu lengua, y dile
Que libere tus palabras
Que las haga caer como
Cascada sobre los oídos
Del mundo,
O sobre el gran cuadrilátero
Celeste.

¡Bebe, bebe, poeta!

Habla con el di-vino
El gran rey de todas las bacanales
Del mundo.
Pregúntale dónde comenzó su reino
Cómo se erigió con todo el poder,
Donde sembró el sarmiento sagrado
Para que la vid diera su fruto.

¡Bebe, bebe, poeta!

Pregúntale a Baco
Dónde están los toros de Europa
Donde el falo
Penetrante de Príapo.

¡Bebe, bebe, poeta!

Luego, duerme tu embriaguez
En los brazos
De Afrodita.

sábado, 28 de julio de 2012

El poeta baja a los infiernos

Este es uno de los poemas que leí el viernes 27 de julio en el I Encuentro de poetas POESOHAIL, que tuvo lugar en NAMASTÉ de Fuengirola, situado en la calle Camilo José Cela, 2. Ocho poetas nos dimos cita en este encuentro: Mª Jesús Campos (Chu); Chavela Cervantes; Siracusa Bravo (Indigesta); G.Pérez Gastón (Luna); Francisco Aranda; Inma Bernils; Nerea Aznar; y el que suscribe.
Gracias a Pablo y Luis propietarios de la tetería por brindarnos ese espacio. Gracias a todos.










El poeta baja a los infiernos

¡Baja, baja, poeta a los infiernos!
Para que puedas saber
Qué se cuece en las calderas
Por debajo de ese mundo
En el que habitas.

¡Baja, baja, poeta a los infiernos!

Dialoga con las prostitutas
Con los proxenetas
Con los camellos
Con los traficantes de drogas.

¡Baja, baja, poeta a los infiernos!

Para que tu poesía
Pueda ser escrita.

¡Baja, baja, poeta a los infiernos!

Comprueba por ti mismo
Lo que no se ve
Ni parece existir
En ese mundo en el que habitas.

¡Baja, baja, poeta a los infiernos!
Ahí, sí, ahí, en el mismo centro
De la ciudad en la que vives;
Sí, ahí, en pleno corazón de la gran manzana
Puedes encontrar el mismo infierno
Donde venden sus cuerpos
Mujeres que fueron vírgenes,
Castas vírgenes de sal
Ahora se prostituyen
Bajo las aceras
Que pisan los pies
De esos ciudadanos
Que dicen ser “ciudadanos de bien y de buena voluntad”
Que elevan sus plegarias al cielo
Donde su dios
Mira para otro lado
cómplice de la barbarie.

¡Baja, baja, poeta a los infiernos!

Sé testigo de lo que nadie
Quiere ver
Ni oír,
Ni sentir.

¡Baja, baja, poeta a los infiernos!

Ahí, en el mismo corazón de la gran manzana
Podrida
Laten los corazones oprimidos, esclavizados
Por los cínicos proxenetas
Por los grande chulos mercaderes de cuerpos:
Blancos, frágiles, negros, azules,
Voluptuosos  cuerpos
De antiguas vírgenes.

¡Baja, baja, poeta a los infiernos!

Bebe de las fuentes de Circe,
no beberás nunca de las de Castalia
Prostituye tu verso,
Sí, poeta, vende tu lira
Al gran proxeneta del mundo.

Sí, poeta, ¡baja, baja a los infernos!



viernes, 20 de julio de 2012

Noche de estrellas galopantes




Recorrer tu cuerpo lentamente, acariciar cada poro de tu piel, besar, mordisquear tus labios encarnados, surcar como un velero en alta mar tu cuello y seguir con la corriente hacia tus pechos, besar tus tiernas fresas maduras, morderlas con el ritmo acompasado del movimiento de tus caderas.


Recorrer tu espalda hasta quedar varado como una sirena sobre la playa de tus nalgas, respirar la fragancia de tu piel, ir modelando tu cuerpo con mis manos hasta acariciar tu erótico pubis, morder tus pezones que ya erectos y duros me subliman, mientras mis dedos se hunden en las profundidades de tu sabrosa humedad.


Ir con picos hasta arriba y con la legua recorrer todo tu cuerpo para ir como un aventurero a parar a la puerta del paraíso, tras ella la pasión, el caos, el deseo de tomarte, de penetrar en tu morada para hacerte sentir como si subieras a lo más alto de una torre.


En mi pene la tensión es suavizada por tu boca, y en la mía la lengua desbocada… 


Tú galopando sobre mí, amando y ansiando el leve roce del escroto en tu ano que acaricio con la yema de mis dedos.


Tu coño, tu culo, tus tetas vibran y mi polla entra suavemente hasta alcanzar la cima, y sube y baja y lentamente los dos nos emborrachamos de placer hasta caer rendidos.


 Desnudos y ardorosos nuestros cuerpos como estrellas galopantes.



viernes, 13 de julio de 2012

La piel del cerdo





La guerra es la Paz
La Libertad es la Esclavitud
La ignorancia la Fuerza.
Eric Arthur Blair

I

Vosotros, cochinos histéricos,
Que entregados al mundo material
Vais obcecados osando
En vuestros propios excrementos
Removiendo vuestros afiches
Haciendo tambalear los cimientos de la humanidad.

Vosotros que tan bien usáis la hipocresía
Sin dudar defender vuestro estatus de mierda
Condenando al ostracismo
A todo aquel o aquello
Que no se rija
Por vuestros absurdos principios.

Vosotros, cochinos histéricos,
Que tan sólo pensáis
En llenar
Vuestros egoístas estómagos
No dejaréis nada salvo
Sobre la faz de la tierra
Con tal
De salvaguardar
Vuestras míseras vidas de plástico.

Vosotros, cerdos apopléjicos,
Que ni oídos, ni ojos
Os hacen falta
Por que
Ni queréis ver ni oír.
Mucho menos
Aceptar
Vuestra cerril prepotencia antihumana.

II

No, no soy yo
El profeta
Venido a estos tiempos
Para vaticinar vuestra caída,
Ni la venida de mesías alguno,
Tampoco
Para haceros ver
Vuestro destino.

No, no soy el profeta
Venido para predicar
Con el amor y la paz
Inoculándoos, ambos,
En vuestros cerrados corazones.

No, no soy yo
El profeta
Enviado por dios alguno
Para redimiros de nada
Menos de vuestras infamias.

No, no soy el profeta
Ese que sin duda mataríais,
Sin duda, si pusiera
Vuestros culos acomodados en peligro.

No, no soy profeta alguno
Que venga a castigaros con su látigo,
A expulsaros de su templo,
Tan sólo
Soy
Un hombre ingenuo (o mejor llamadme simple),
Que tiene la esperanza
De veros a todos
Con ojos para ver
Con oídos para escuchar
Con alma para ser justos
Con corazón para latir
En pos de un mundo nuevo
Un mundo justo.
En el que
Ya no os comáis
Las margaritas.


Del poemario Un mundo posible autor Salvador Moreno Valencia

martes, 10 de julio de 2012

Así en el cielo, de regalo para este verano

Queridos amigos y seguidores mientras llega final de julio, fecha en que os subiré la 2ª parte de la novela En el lado salvaje, me gustaría regalaros una de mis primeras novelas titulada Así en el cielo, y aquí la tenéis, os deseo un buen verano, y que os refresquéis con esta novela delirante y fuera de todo canon literario.
http://www.alvaeno.com/Asi%20en%20el%20cielo-revisado.pdf

viernes, 6 de julio de 2012

Sombras II


Fotografía E. de Juan

Mis sueños
Un bocado de rosas
Mi boca espina
De esperanza rota

Mi arena
En un reloj fingido
De tiempo azulado
En tu entraña
El fuego mío.

Mi luz
Tu ilusión primera
Y la esperanza
Última.

Todos seremos
Al fin libres.

Muertos y sólo muertos...

Del poemario Tenue Poseidón

viernes, 29 de junio de 2012

Significar el paisaje


Fotografía E. de Juan



Significar el paisaje, buscar el tiempo, escenificar la hora.

El paisaje cae sobre los peldaños del
tiempo dibujando escaleras a la hora.

Significar la hora,
buscar el paisaje,
escenificar el tiempo.

Caer en la huida
Atravesando el paisaje
corriendo el tiempo
al paso de la hora.

Significar el tiempo, buscar la hora, escenificar el paisaje.

Del Poemario Cuaderno de la huida, de Salvador Moreno Valencia.

viernes, 22 de junio de 2012

El centauro



Ring, ring, ring; cuatro y a la de cinco la telefonista descuelga el auricular:
-¡Dígame! aquí la central de la policía, en qué puedo ayudarle.

Sistemáticamente como una de esas máquinas, la señorita suelta su discurso. Al otro lado una voz sollozante, más bien una voz ahogada en llanto intenta hacerse paso entre la oleada de lágrimas salvajes que como un surtidor sin control humedece el cielo con su lengua de agua, las lágrimas humedecen el rostro del la mujer que intenta decir algo a la persona que como una máquina ha soltado su retahíla de palabras aprehendidas.

-¿Es la policía? -pregunta tímida y temerosa la voz.
-Sí, ya se lo he dicho -responde la telefonista algo indignada, o más bien cansada de oír siempre lo mismo, pero ahora, precisamente ahora va oír algo diferente; no es la común denuncia de robo, de pelea o de borrachos molestando a altas horas de la madrugada. Esta vez es algo fuera de lo normal, sobre todo para la telefonista que tan sólo lleva en ese puesto dos días.

-Quería poner una denuncia.
-Muy bien pues comience, no tengo todo el día para usted -responde alterada la joven.

El centauro dobló la esquina, o mejor dicho, giró en la esquina, cambió el rumbo y se dirigió, ebrio de líquido baconiano, hacia el portal de su casa. Una manzana tan sólo lo separaba de su aposento. Luego, como buenamente pudo, abrió la puerta del portal; subió la escalera, a cuatro patas; dos pisos y ya está. Un naciente ardor de ira y odio se fue apoderando de sus ojos.

Arriba dormía con un sueño entrecortado de pesadillas la mujer a la que él, afirmaba amar, con uno de esos amores posesivos y violentos.

La escena dejaba un aroma de hielo en el aire profundo de la noche.

Las llaves en la mano izquierda se agitaban o eran agitadas por un acto nervioso que no dejaba apaciguar los dedos que, inquietos, estrangulaban el llavero, donde una fotografía, (de ella, la que se debatía entre pesadillas) sonreía al objetivo de una cámara que inmortalizó el momento en que contrajera matrimonio, con él, el centauro. El flash y luego la posteridad, el futuro imperfecto que la balanceaba (a ella que despierta de su pesadilla), entre el terror y la locura.

El centauro abigarrado y sumido en el despecho, el desprecio y la cólera, cocea con su patas de macho (semental de masa encefálica gris); que interpreta, cualquier actitud o cualquier gesto: una mirada, una leve sonrisa, un saludo, como una provocación y una humillación hacia su persona.

-Ya no me quieres como antes, eres...

Comienza la fría palabrería, que veja, que humilla previamente a la paliza, escupida por el odio interior que el alcohol, una noche más, ha enaltecido haciéndole invencible: el centauro poderoso, bestia y hombre.

Sobrio es capaz de golpearla hasta la extenuación.

Ebrio el centauro bufa y, en sus ojos la cólera ardiente como el fuego en la boca del dragón que un osado llamado San Jorge le  arrebatara la vida de un tajo de espada y luego lo arrastrara asido con el cinturón de la princesa, se agita y la puerta cede a su embate.

Ella sale de las profundidades del averno al oír el sonido de los cascos del centauro en el pasillo, y dolorida, compungida por el miedo que siente se refugia bajo el edredón: (ánade muerta, plumas que confortan ante el frío polar de la noche), plumas sin alas, las sin plumas que puedan rescatarla, que puedan hacerla volar por encima de la cabeza del monstruo y alejarse indemne de allí.

Frente a ella, en la puerta, ya en la habitación la bestia bufa impregnando la alcoba con el vapor del aliento que deja en el aire un olor dulzón aguardentoso.
Ella gime aterrorizada bajo la frágil barrera plumífera. Él, el centauro, vuelve a bufar y reculando sobre sus cuartos traseros da media vuelta y se dirige a la cocina.
Ella suspira con alivio; sale de la cama y se refugia en el cuarto de baño.
En la cocina él, ojos vidriosos, bilis en la boca; un trago más y la voz de las estrellas estrellándose en los azulejos del recuerdo.

-Ya no me quieres como antes, eres una…

Fotografías de novios felices cortando una tarta. ¡Vivan los novios!

Ella, sobrecogiéndose y armándose de valor se dirige hacia un enfrentamiento que no podrá aplazar por mucho más tiempo.
Él, lágrimas de rabia corriendo por su rostro sudoroso y rojo de ira.
Ella, por primera vez lo mira  a los ojos retadora, sin miedo o como si este se hubiese convertido en temeridad.
El centauro se gira y con un golpe violento cae sobre la fragilidad personificada en ella que se desploma sobre el suelo de la cocina.
Él busca en uno de los cajones, nervioso y violento esparce su contenido sobre la víctima que solloza hecha un gurruño a sus pies.
Ella recibe la lluvia de metal y estoicamente con una fuerza inusitada se yergue asiendo un cuchillo jamonero en su mano derecha.
El centauro se derrumba en el suelo dividido en dos. La bestia por un lado lanzando al aire sus últimas patadas, y por otro el hombre bañado en lágrimas de odio mirando al techo, grita: 

-Ya no me quieres como antes, eres una…

San Jorge en ella; el dragón vencido, el centauro, por fin separado, la bestia se retuerce, el hombre perece y en la foto parecen haberse esfumado las sonrisas y el cuchillo con el que cortaban, los novios felices, la tarta, ha desaparecido.

Ring, ring, ring, cuatro y al de cinco… 


Relato incluido en el libro El defecto mariposa